El interés simple se calcula siempre sobre el capital inicial: si inviertes 1.000€ al 5% anual, ganas 50€ cada año, siempre sobre esos mismos 1.000€ iniciales.
El interés compuesto, en cambio, se calcula sobre el capital inicial más los intereses ya acumulados. Así, en el segundo año no ganas el 5% sobre 1.000€, sino sobre 1.050€, y así sucesivamente. La diferencia parece pequeña al principio, pero crece de forma exponencial con el tiempo.
Por ejemplo, 10.000€ invertidos al 6% anual durante 20 años se convierten en unos 32.000€ con interés compuesto, frente a los 22.000€ que darían con interés simple. La diferencia (10.000€) es puro efecto de la capitalización de intereses sobre intereses.
Este efecto se multiplica todavía más si añades aportaciones periódicas (por ejemplo, una aportación mensual constante), porque cada aportación nueva también empieza a generar sus propios intereses compuestos desde el momento en que se realiza.
Puedes simular tu propio caso, con aportación inicial, aportación mensual y horizonte temporal, en la calculadora de ahorro.