El despido objetivo se produce por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción debidamente justificadas por la empresa, y da derecho a una indemnización de 20 días de salario por año trabajado, con un máximo de 12 mensualidades.
El despido improcedente ocurre cuando el despido no cumple los requisitos legales o de forma, o cuando la empresa no logra justificar la causa alegada. En ese caso, la indemnización sube a 33 días de salario por año trabajado (para contratos posteriores a 2012), con un tope de 24 mensualidades.
La diferencia entre ambos escenarios puede ser muy significativa en términos económicos, especialmente con antigüedades largas, por lo que conviene entender bien en qué categoría cae tu situación.
Puedes estimar el importe exacto que te correspondería en cada escenario con la calculadora de indemnización por despido.